Listas de propósitos de año nuevo: fantasía y ciencia ficción.

Cada diciembre,  en tu cabecita comienzan a aparecer todas aquellas cosas que mejorar en tu vida y que crees que te harán más feliz y en definitiva te sacarán del pozo en el que estás metido.
Yo también. 
Si tengo treinta y tres años, calculo que llevo desde los tiernos ocho haciéndolo. Es probable que otras personas empezaran a hacerlo ya en su edad adulta o al menos a una edad más avanzada, pero los que son como yo, los que hemos tenido una infancia regulera, sabemos que incluso a los ocho, ya todo parece demasiado tarde. 
Practicar más con el piano, practicar cada día los movimientos de ballet, aprender a jugar a tenis, leer más, tener novio, cambiar de trabajo, tener novia, hacer más ejercicio, aprender idiomas, aprender claqué, huir de este país.
Te has pasado el año viendo charlas de TED, sintiendo que eran la solución y la luz que necesitabas que te arrojaran a la cara, que te abofetearan con ella, que te sacudieran agarrándote fuertemente por los hombros y que Ken Robinson te dijera mirándote a los ojos: No es por tu culpa, es que tu profesor de primaria os dividía en grupos Listos-Trabajadores-Burros, y mataron tu creatividad, tu amor propio y no han sabido ver que aunque te costara entenderte con los números, y tus padres no fueran maestros, médicos o empresarios, tenías derecho a no sentirte un desgraciado o un mediocre, ni aunque te colocaran en el grupo de "Los trabajadores", que era un eufemismo para decirte que no eras tan inteligente como tu hermana (en un pueblo tienes el San Benito desde antes de que te hayan parido) pero como parecías más o menos normal, te ponían en ese grupo, que era básicamente el de los vulgares y corrientes, con la obligación de consolarte mirando a tu derecha, donde estaban Fulano o Mengano que eran, según el señor aquel, "Los Burros".
Seamos claros, un año no se puede empezar así, se debería empezar con actitud positiva, hacer el saludo al sol de Yoga cada mañana, escuchar un podcast para aprender inglés y continuar con un libro de tu pensada y bien escogida lista del Goodreads, pasear a tu perro, para más tarde ir al gimnasio, almorzar debidamente, colgar alguna foto en tus redes sociales, ponerte al día con las coladas,  hacer voluntariado y quedar con tus amigos, ya al caer la tarde, para hablar de la situación política actual. Y así cada jodido día, hasta que te encierren con un Trankimazin debajo de la lengua.
Como poseo una larga trayectoria de fracasos con mis listas de propósitos de año nuevo, en un acto de solidaridad y empatía sobrehumana, me decido a enumerar los motivos con pequeñas explicaciones, que espero ayuden a otros y a futuras generaciones, ya que a mí, no me han ayudado.

Algunos de los motivos por los que no se cumplen tus listas de propósitos de año nuevo:



1. Aprender idiomas. 
Tu mente vaga siempre por los mismos derroteros y ver "Juego de Tronos" subtitulada o escuchar a Muse, te motiva un rato pero no mucho. Ni con el Hold the door has conseguido estirar la fiebre por ver series en versión original demasiado tiempo, al menos tu sólo y entonces lo empatas con otras semanas fantaseando con que un profesor o profesora, ilumine tu camino como Robin Williams en "El Club de los Poetas Muertos" e incluso decides verla en inglés también, pero con subtítulos. Oh captain my captain! Luego deduces que sientes vergüenza hasta de leer en voz alta, que es algo caro, que no tienes tiempo y que en realidad no va a mejorar tu vida. Poseer altos conocimientos de idiomas no impedirá que te paguen una mierda o que te exploten, así que decides que no sirve de nada realmente y que con el chapurreo habitual puedes despachar a los cruceristas que cada año vienen a comer en el McDonald y a comprar tecnología, en definitiva todo lo que hacen en sus países, pero en otro en el que no les entienden mucho al hablar.




2.  Ir al Gimnasio.
No creo que en los días que corren sea necesario pagar las caras cuotas de los gimnasios teniendo App de lo más molonas o pensando alternativas más entretenidas que correr como un hámster en una cinta. Podrías  comprarte una bicicleta e ir a las Teresitas los fines de semana con los colegas (el que los tenga), correr con el perro en lugar de pasearlo como en una procesión, tal vez un entrenador personal, alguna clase de Zumba. Lo cierto es que no quieres hacer ejercicio por algo tan digno como la salud, sino por lo mismo que el protagonista de "American Beauty": Tener un buen desnudo. 
No te preocupes, puede que seas poseedor de una buena genética y no tengas que pensar mucho más en ello. Excepto en enero y abril, mayo, junio, julio, agosto. Los meses en los que en lugar de hacer algo, te lamentas comiendo helado y viendo "Moulin Rouge".




3. Cambiar de trabajo.
¿Cuándo? Tienes probablemente un turno partido y trabajas los fines de semana en iguales condiciones, ¿Qué harías si te llamaran para una entrevista o si te ve alguien cuando has faltado a tu trabajo actual?
Recuerda que no tienes idiomas y que tu aspecto, como no has hecho ejercicio hace meses y también has abandonado aquella genial idea del Yoga matutino, se parece al de alguien de más de treinta, es decir de tu edad y en ese caso, nadie te quiere en su plantilla. En este punto, tu mismo sientes que no te lo mereces. 




4. Sacarte la lotería.
A la desesperada.



5. Estudiar.
Es tu asignatura pendiente, no pudiste pagarte la matrícula universitaria, te pusiste a trabajar a muy pronta edad y siempre tuviste complejo de inferioridad por ello. Es más, piensas que si no fuera así, tendrías un trabajo más dignificante y mejor remunerado.
¡Deja de vivir en los noventa y vuelve al mundo real! Wake up Neo. Da igual lo que estudies, seguirás optando a los mismos trabajos para siempre y la carrera solo te servirá para darle más relleno a tu currículum o para comentarlo en algún momento de charla informal con el resto de compañeros, que se compadecerán de ti y te pasarán la mano por el lomo.
Estás pensando que un par de asignaturas por año son viables, que hay universidades a distancia. Eso es cierto, incluso puedo llegar a creer que lo hagas por el puro placer de aprender, como esa gente de cincuenta prejubilada que se matricula en Derecho. De acuerdo, pero recuerda que no tienes tiempo ni para aprender idiomas, ni para ir al gimnasio, ni para ir en Bici a las Teresitas los fines de semana, ni para ir a alguna entrevista de trabajo. Si crees que estudiarás por las noches, recuerda que tienes una lista de series de Netflix y HBO en versión original subtitulada pendientes y eso también es una forma de estudiar ¿No?



6. Escribir ese libro.
Leíste hace unos dos años un montón de noticias sobre autores desconocidos que se hicieron de oro en Amazon y Wattpad y sé que empezaste a idealizar un montón de situaciones en las que eso te ocurría y salías del trabajo un día haciendo la peineta y corriendo por La Avenida de Anaga de Santa Cruz de Tenerife a lo "Powder".
Como en todos los demás casos, te propusiste una rutina de trabajo para escribir y leer cada día... Como sino te vieras venir el inevitable fracaso de esas ideas tuyas.



7. Ahorrar.
¿Has olvidado que vives en Eshpaña verdad? Llevas cobrando lo mismo desde el 2005 y trabajas cada vez más horas. No saques el ábaco, las cuentas no salen nunca. ¡Viva el vino! 

8. Pasar más tiempo en pareja.
Quieres hacer más escapadas románticas con tu churri, has idealizado una y mil veces una cabaña en medio del bosque o una casita junto a la playa donde follar como conejos y volver el lunes al trabajo sin la amargura habitual y con las piernas temblando del gusto. 
Quieres mucho a tu pareja o persona o personas a las que te tiras de manera habitual, pero debes recordar que trabajas cada vez más horas, ¿Pensabas que los cruceristas que los fines de semana ponen sus patitas en tierra Canaria se van a servir solos los McMenús? 




9. Dejar de fumar y otros vicios diversos.
Fumar, el porno, sustancias psicotrópicas de diverso orden, las redes sociales, coleccionar figuras de Juego de Tronos, beber, e-Bay, Alliexpres, Amazon, ir al supermercado en ayunas y con una lista previamente elaborada olvidada en el imán de la nevera... .
¡Déjalo ya! Es inútil, en un año no conseguirás quitarte tanta mierda de encima.



No sé tu, pero yo no quiero empezar el año ilusionada por cosas que no van a pasar, tomo la decisión aquí y ahora de empezarla siendo realista, objetiva y empírica. Voy a empezar el año con la clara idea de que el año que viene será mejor porque no me desilusionaré con quimeras e imposibles, sino partiendo de que todo es una puta mierda cíclica y listo.